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La Oración del Huerto

El grupo escultórico de "La Oración del Huerto" se inspira en el relato del evangelista San Lucas: "Se apartó de ellos como un tiro de piedra, y, puesto de rodillas, oraba, diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Se le apareció un ángel del cielo, que le confortaba. Lleno de angustia, oraba con más insistencia; y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra" (Lc.22, 41-44).

El conjunto escultórico de "La Oración del Huerto" es obra del vallisoletano Miguel Ángel Tapia, autor asimismo del paso de "El Prendimiento". La escena se compone de dos imágenes de tamaño natural, ambas de talla completa en madera de pino de Soria doradas, estofadas y policromadas. 

Cristo aparece arrodillado en actitud de súplica, levantado ligeramente la mano derecha, mientras el brazo izquierdo le extiende hacia abajo, parece buscar la tierra o un lugar donde apoyarse. El cabello, cuidadosamente trabajado y ondulado, dando la sensación de estar húmedo, se extiende a ambos lados de la cara, cayendo sobre los hombros y la espalda, mientras sobre la frente se dispone en mechones. El mismo cuidado que el autor ha puesto en el cabello se manifiesta en la barba bipartita. En su rostro cabe destacar como se ha tratado los pómulos. En la boca de Cristo, entreabierta, están las palabras que nos refieren los Evangelistas. Sus ojos, elevados a lo alto, de donde desciende el Ángel, reflejan la angustia del doloroso trance de aquella noche. La soledad e intenso sufrimiento se manifiesta en la sangre, gruesas gotas, recorren la frente del Señor. Cristo aparece vestido con una túnica verde ceñida a la cintura, en ella, como en el manto, se puede apreciar el naturalismo en la ejecución de los pliegues de los paños. Una orla, con labor de estofado, adorna el cuello de la túnica. Sobre el hombro derecho descansa un manto de color rojo, que por la parte delantera llega hasta el suelo cubriendo la rodilla derecha de Cristo. Por la parte posterior, cubre la espalda y se va cruzando quedando por encima de las piernas y reposando parte del mismo sobre el suelo. En el manto destaca, aparte de la ejecución de los pliegues como se ha señalado antes, la decoración con motivos vegetales estilizados. 

El Ángel Confortador, llamado en algunos textos apócrifos Egudiel, muestra un movimiento descendente reforzado tanto por la sensación de inestabilidad y avance que ofrece de la forma en que apoya los pies sobre las rocas, como por la forma en que ha dispuesto el autor el final de los pliegues de la túnica, así como las mismas rocas en ligera pendiente. Viste túnica blanca, con mangas vueltas a la altura de los codos cuyo interior es azul. Sobre ésta, una suerte de chaleco marrón que se prolonga hasta más abajo de la cintura, decorado con minuciosa decoración, anudado en la cintura con un ceñidor rojo. En la mano izquierda porta un báculo con forma de cruz, mientras que en la derecha porta un cáliz. 

El conjunto fue presentado a la Cofradía el día 30 de marzo de 2002, Sábado Santo, y fue bendecido en el Monasterio del Corpus Christi, sede de la Cofradía , el 18 de mayo del mismo año, en una Solemne Eucaristía en la que al mismo tiempo, de forma excepcional, se celebró la fiesta de San Pascual Bailón, Patrón de la Cofradía (cuya fiesta es el 17 de mayo).

Realizó su primera salida procesional el 5 de abril de 2012, Jueves Santo, en la Procesión de Nuestra Señora de la Amargura.

 

 

El Prendimiento de Jesús en el Huerto de los Olivos

El segundo paso de la Cofradía  es "El Prendimiento de Jesús en el Huerto de los Olivos", cerrando el ciclo iconográfico de los acontecimientos sucedidos en Getsemaní. En los Evangelios aparece este instante relatado: "Llegó Judas acompañado de mucha gente armada con espadas y garrotes" (San Marcos, Capítulo 14). En 1994 se decidió en Junta Extraordinaria celebrada el 3 de septiembre la realización de este nuevo conjunto escultórico. El encargado de realizarlo sería Miguel Ángel Tapia. El 12 de febrero de 1996 es presentado en la Capilla del Museo Nacional de Escultura la imagen de Cristo Prendido, como imagen primera y central del conjunto.

A tal acto asistieron el alcalde de la ciudad, D. Javier León de la Riva, el entonces Director del Museo Nacional de Escultura, D. Luis Luna, el Delegado de Religiosidad Popular y el Vicepresidente de la Diputación Provincial de Valladolid. La imagen fue bendecida por el entonces Sr. Arzobispo D. José Delicado Baeza, en una Eucaristía concelebrada por diversos sacerdotes, entre ellos nuestro Consiliario, D. Mateo Marcos Moro, el día 20 del mismo mes en la Santa Iglesia Catedral, y recorrió las calles de la ciudad el Jueves Santo de ese año en la Procesión de Nuestra Señora de la Amargura (4 de abril de 1996).

Los cuatro evangelistas describen el momento del Prendimiento de Cristo, pero se puede destacar lo recogido en el Evangelio de San Juan (18, 3-13): "Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas. Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis?

Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba.(...)Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.

Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber? Entonces la compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron, y le llevaron primeramente a Anás; porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año."

La imagen, de talla completa en madera de pino policromada y estofada, representa a Cristo de pie con las manos atadas tendidas hacia delante, mientras ladea ligeramente la cabeza hacia la parte posterior del paso, donde se encuentran las imágenes de San Pedro y Malco. Cabe reseñar la manera en que se ha trabajado el pelo, tanto de la cabellera ensortijada como de la barba. Ojos de cristal y boca entreabierta, en cuyos labios aún aparecen las palabras dirigidas a Pedro. Aparece vestido con una túnica verde anudada a la cintura con un cíngulo que asemeja una cuerda, anudado al lado derecho. En el cuello, bocamangas y parte baja de la túnica muestra labores de estofado con decoración compuesta de estilización de motivos vegetales. Por encima de la túnica se dispone un manto rojo con decoración asimismo vegetal, que desciende desde los hombros hasta el suelo, cayendo algunos de los pliegues sobre la base que simula roca. Este manto se anuda en el centro, algo más abajo del cuello y se cierra con un broche o hebilla ovalada de color dorado. Esta manera de colocar el manto y broche recuerda a la disposición de la clámide en la vestidura griega, así como a diversas figuras representadas en sarcófagos romanos del siglo II.

Delante de la imagen de Cristo aparece el denominado "Sayón del Farol", en su mano derecha sujeta el farol que le da nombre y en la izquierda el extremo de la cuerda que ata las manos del Señor. Para esta figura, como para la del sayón de la Lanza y Malco, el imaginero toma como modelos los sayones que se conservan del historiado de otros “pasos” vallisoletanos, en especial, el aspecto grotesco y a veces desaliñado de los de Gregorio Fernández, aquellos verdugos que infringen daños al Señor, cuya actitud mueve a la compasión de quien lo observa. De éstos no sólo ha tomado la tipología sino también la policromía. Esta figura fue entregada a la Cofradía a finales del año 2003 y estrenada el Jueves Santo de 2004.

Detrás de la imagen de Cristo aparece el denominado "Sayón de la Lanza", recibe dicho nombre en alusión al arma que porta en una mano, mientras que con la otra hace ademán de empujar de manera brusca al Señor. Este sayón se estrenó el Jueves Santo de 2005.

En el mes de marzo de 2007, el mismo escultor entregaba a la Cofradía la imagen de "San Pedro Apóstol". Dicha imagen fue bendecida el día 24 de ese mismo mes por el Rvdo. Sr. D. Mateo Marcos Moro, Consiliario de la Cofradía.

Este Misterio se completó en el año 2011 con la talla de Malco, quien junto a la imagen de San Pedro referida anteriormente forma el episodio del desorejamiento de Malco. Esta es una escena que hasta ahora no estaba representada en la Semana Santa de Valladolid. Bien es cierto que podemos recordar la descripción que de los “pasos” de papelón hace el portugués Pinherio da Veiga en 1605.

Una vez finalizado el paso es de apreciar la tensión y el movimiento violento de los sayones, en contraposición de la serenidad de la imagen de Cristo, así como la actitud meditativa de San Pedro ante las palabras pronunciadas por Cristo.

Este “paso” procesional recorre las calles de Valladolid en dos ocasiones cada Semana Santa, la primera es en la tarde del Jueves Santo, formando parte en la Procesión de Nuestra Señora de la Amargura. Al día siguiente, junto con el “paso” titular de la Cofradía participa en la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor.

Durante todo el año, se puede contemplar en el Monasterio del Corpus Christi (Rvdas. MM. Dominicas) sede de la Cofradía. La Cofradía honra a su Imagen principal, el Santo Cristo del Prendimiento durante los cultos cuaresmales con un Solemne Binario en recuerdo del Prendimiento del Señor, así como con la reciente costumbre de realizar un Besapié en su honor el día de Sábado de Pasión.

 

 

San Pascual Bailón

Nacido en Torrehermosa, Aragón, recibió el nombre de Pascual por nacer el día de Pascua de Pentecostés, 16 de mayo de 1540, hijo de Martín Bailón e Isabel  Jubera (o Yubero). Desde los siete años fue pastor.

Cuenta la leyenda que un día, pastoreando su rebaño, fue visitado por las apariciones de San Francisco y Santa Clara, y que fueron ellos los que le informaron de que era la voluntad de Dios que él abrazara el estado religioso. De niño siendo pastor, ya hacía mortificaciones. Por ejemplo andar descalzo por caminos llenos de piedras y espinas. Y cuando alguna de las ovejas se pasaba al potrero del vecino, le pagaba al otro el pasto que la oveja se había comido con el escaso sueldo que le pagaban.

El 2 de febrero de 1564 recibe el hábito como hermano lego de los Frailes Menores Descalzos en el Convento de Nuestra Señora de Loreto (de franciscanos reformados de San Pedro de Alcántara) cercano a la villa de Monforte (Alicante) donde permanece hasta 1573. Como religioso franciscano lego sus oficios fueron siempre los más humildes: portero, cocinero, mandadero, barrendero. Pero su gran virtud fue siempre un amor inmenso a Jesús en la Santa Hostia, en la Eucaristía. Durante el día, cualquier rato que tuviera libre lo empleaba para estarse en la capilla, de rodillas con los brazos en cruz adorando a Jesús Sacramentado. Por las noches pasaba horas y horas ante el Santísimo Sacramento. Cuando los demás se iban a dormir, él se quedaba rezando ante el altar. Y por la madrugada, varias horas antes de que los demás religiosos llegaran a la capilla a orar, ya estaba allí el hermano Pascual adorando a Nuestro Señor.

Tras pasar por distintos conventos, en 1589 llega al de Villarreal de los Infantes, hasta el 17 de mayo de 1592 en que este santo franciscano muere.

Entre sus milagros destaca la multiplicación del pan, la sana de enfermos, el don de profecía... El  29 de octubre de 1618 el Papa Paulo V firmó el decreto de beatificación In Sede Principis por el que se daba a fray Pascual el título de Bienaventurado y se permitía rezar el Oficio y celebrar la Misa en su honor. Esta facultad, restringida en un principio al reino de Valencia, fue ampliada en favor de todos los franciscanos y del clero de Villarreal y de Torrehermosa respectivamente, en virtud del decreto Alias pro Parte del 10 de febrero de 1620. El 16 de octubre de 1690, Alejandro VIII procede a la canonización solemne, declarando que «el Bienaventurado Pascual es Santo, y que la Iglesia celebrará su fiesta, según el rito de Confesores, el 17 de mayo, día en que descansó en el Señor». Su sucesor, Inocencio XII publicó en 1691 la bula de canonización Rationi congruit.

Durante toda su vida fue un gran amante y adorador del Santísimo Sacramento, en la biografía del santo se asegura que durante su funeral, en el momento de la elevación, abre y cierra por dos veces los ojos. Este amor a Jesús Sacramentado le llevó a ser declarado el 28 de noviembre de 1897 por León XIII Patrón de las Asambleas y obras eucarísticas. Posteriormente fue declarado patrón de los Congresos Eucarísticos Internacionales.

Retrato literario de San Pascual Bailón hecho por el P. Fr. Juan Ximénez :

“Fue el santo Pascual de estatura mediana, muy bien hecho y proporcionado en todos sus miembros. El rostro no hermoso, mas gracioso, agradable y alegre, la frente redonda y con entradas muy altas, que venían a hacer una punta de cabellos sobre la misma frente, con algunas, dos o tres, arrugas en ella, y así en algo tiraba a calvo. Los ojos azules, pequeños; hundidos, alegres y vivos, mas reposados y honestos. Los párpados arrugados, y con esto las pestañas negras, parece los traía alcoholados, y así se suplía su pequeñez. Las cejas arqueadas, no sutiles, la nariz alta, pequeña y bien proporcionada. La boca mediana y una cicatriz, que bajo el labio tenía hacia la barba, le tiraba un poco el labio, de modo que no le afeaba, mas antes le hacía parecer que se iba siempre riendo. Las orejas medianas, las mejillas coloradas. Moreno el color, mas vivo y muy templado. En el cuello, que era grueso, tenía una o dos arrugas. La barba no muy poblada y entrecana. Sus manos y sus pies eran muy proporcionados, aunque llenos de callos, de los trabajos corporales y del andar descalzo.

Fue de carnes llenas, mas enjutas. Tuvo fuerza y entera salud hasta cinco o seis años antes de su muerte. Confío en Dios que, juntos con un buen pintor, algunos que le conocimos y le tenemos estampado en el alma, hemos de hacer un retrato que se le parezca mucho”.

Desde 1722 es Patrón y Protector de todos los cocineros del mundo.

Desde los primeros años de actividad de la Cofradía, fue deseo el contar con una imagen del Santo Patrón. Habrá que esperar hasta el año 1947 cuando se tiene noticias del posible encargo de esta imagen al escultor Gerardo González. Sin embargo, desconociéndose aún los motivos, esta imagen no se llevó a cabo. En la Junta General Extraordinaria celebrada el 3 de marzo de 1949 se decide comprar una imagen del Patrón, facultando a distintos Hermanos Cofrades para realizar las gestiones necesarias para su adquisición. Casi dos meses después, en la Junta General Ordinaria celebrada el 10 de mayo de 1949, se informa de haber comprado la imagen, siendo su importe de 800 pesetas.

El Santo  aparece representado con su atributo iconográfico característico, la Custodia, a la que  dirige su mirada en una actitud de adoración al Santísimo y éxtasis. Viste con el hábito propio de los Franciscanos Descalzos, compuesto por el mismo hábito que los Observantes al que se añade una capa corta del mismo color, cordón franciscano anudado al lado derecho, del que cuelga un Rosario.

La Cofradía le honra todos los años con una  Eucaristía en su honor, con Exposición del Santísimo, el día de su fiesta, 17 de mayo.